¿Quién es Vanessa Martínez Cañadas?

Me considero una mujer fuerte, disciplinada, divertida, alegre, trabajadora, dulce y por encima de todo: una gran soñadora.
Desde muy pequeña siempre me ha interesado la parte espiritual de las personas y lo que más me gusta es verlas felices. Esa es mi misión de vida. Por eso soy amante del crecimiento personal.
Es cierto. No tengo un título universitario. No soy una coach ni una guía espiritual. Soy mucho más que todo eso. Mi enfoque siempre ha sido entrenar cuerpo, mente y alma como un todo.
Te voy a hablar siempre desde mi propia experiencia, desde las cosas que he vivido y experimentado.

Déjame que te cuente mi historia, ojalá te inspire.
Así que, ¿Quién soy? Pues soy la menor de cuatro hermanos, la niña pequeña, el ojito derecho de papá, la mimada de la familia. Pero todo esto son etiquetas, no reflejan realmente quien soy.
Yo siempre me he sentido diferente. Pensaba al revés de todo el mundo. Una vocecita dentro de mí siempre me decía que debía hacer lo que me hiciera feliz. Y es que la felicidad siempre me ha tenido fascinada. Ser feliz y hacer felices a los demás.
El colegio no fue un lugar alegre para mí. Sentía que no encajaba. Simplemente me consideraba una gran soñadora. Miraba a mis compañeras, a los profesores y pensaba: “¿No se dan cuenta de que existe algo diferente? ¿No saben que algunas personas son especiales?”.
Mis padres nos apuntaron a mis dos hermanas y a mí a majorettes, un grupo de más de 100 chicas bailando con una vara. Todas con maillot rosa y yo, la más pequeña de todas, con mi maillot amarillo.
Allí descubrí mi pasión por el baile. Sin embargo, empecé a notar que a mis “amigas” no les hacía gracia que yo brillara tanto. “Quizás estoy siendo demasiado feliz”, pensé entonces.
¿Te suena lo de dejar de ser tú misma para gustarle a los demás?

El baile sin duda era mi pasión y empecé a soñar con ser una gran bailarina. ¡Ahí estaba! Yo quería ser la niña del maillot amarillo. Por supuesto, había gente que me decía que bajara de las nubes, que tenía que estudiar para ser alguien en la vida. Pero yo estaba decidida.
Una mañana, con 14 años, fui a coger la mochila del colegio y al agacharme me quedé clavada sin sentir la mitad de mi cuerpo. Sufría una desviación muy grave en la columna y un problema de discos cervicales.

También me prohibieron el deporte. Me enfadé con el mundo, no quería salir de la habitación y entré en una depresión muy grave.
Pero mi mente pudieron más que mis limitaciones y empecé a entrenar más de cinco horas diarias para hacer mi sueño realidad.
Durante tres años quedé primera en mi modalidad en los campeonatos de aeróbic de alto rendimiento.
Después, emprendí una larga trayectoria como bailarina y organizadora de espectáculos en las mejores salas de Barcelona.
Con solo 19 años
poseía negocios propios en discotecas,
volcada al 100% en hacer feliz a la gente.
¡Me dijeron que tendría que llevar
una faja ortopédica correctora
por lo menos tres años!
Así que ya tenía otra vez el mismo problema: ¿tenía que ocultar mi verdadero yo para contentar a los demás?
Sin embargo, otra vez llegaron los que me decían que buscara algo más “seguro”. Y dejé mis negocios para trabajar como directiva administrativa en una de las empresas más importantes del sector de intermediarios del comercio. Un trabajo “normal” donde era una chica “normal”, como las demás.
Aparentemente era la mujer más afortunada y feliz del mundo, de cara a la galería lo tenía todo: éxito profesional, muy buen sueldo y estaba extremadamente cómoda. Había logrado alcanzar el pack premium dictado por la sociedad. Mis padres estaban muy orgullosos, este sí que era un buen trabajo.
Aguantaba el dolor y ponía buena cara por fuera. Pero notaba que me faltaba algo. Lo más importante. Añoraba hacer lo que más me gustaba en el mundo, que era bailar y ser yo. Quería volver a ser la niña del maillot amarillo. Era mi vida y merecía vivirla a mi manera. ¿Te has sentido alguna vez así?
Coordinando equipos comprendí que mi pasión era transformar la vida de las personas de mi alrededor y empoderarlas. Empecé a leer y a estudiar de una forma veloz toda la información que pude sobre el tema.
Elegí abandonar mi zona de confort y me convertí en empresaria de la felicidad. Encontrar mi propósito de vida ha sido lo que más feliz me ha hecho. He convertido mi trabajo en mi pasión.
Y, después de permanecer enjaulada por mi misma y mi entorno, dejé todas mis preocupaciones por el qué dirán para dedicarme a transformar la vida a las personas y a acompañarlas.
Mi intención es que tu camino
sea más fácil, más corto y
menos doloroso que el mío.
Estos últimos años he invertido todo lo que he podido y más en formarme con los mejores MENTORES en los campos de las relaciones personales, la espiritualidad, la mente, las emociones y los negocios.
Así, después de muchas luchas internas y de una sanación muy profunda, al fin soy yo misma: Vanessa Martínez Cañadas, la niña del maillot amarillo.
Gracias por aparecer en mi camino y formar parte de mi propósito de vida, que es ayudarte a que tú cumplas el tuyo.
Si realmente quieres un cambio, si realmente quieres llegar a tu éxito personal, ¡toma acción ya! Tus sueños te están esperando.
¿Cómo te ves de aquí a 10 años? ¿Haciendo lo mismo que estás haciendo ahora?
¡Toma acción, AMADO SOÑADOR!
Mi sueño es ser la niña del maillot amarillo.
¿Cuál es el tuyo?

